Contratas una agencia. Te prometen resultados. Firmas un contrato de seis meses.
Al mes uno: “estamos en fase de aprendizaje”.
Al mes dos: “los algoritmos están cambiando”.
Al mes tres: llevas 3.000€ gastados, los mismos clientes de siempre y el account manager tarda tres días en responderte.
Y lo peor no es el dinero. Es que nadie te avisa cuando algo va mal. Solo ves la factura llegar puntual cada mes aunque los resultados no aparezcan.
Esto pasa porque las agencias cobran igual si funcionan o no. Entonces, ¿qué incentivo real tienen para pelearse por tus resultados? Ninguno.
Nosotros construimos el modelo al revés. Solo cobramos cuando hay clientes. Si no los hay, no cobramos. Así de simple.